Plug anal: cómo elegir el primero (tallas, materiales y base)
Qué talla, material y tipo de base elegir para tu primer plug anal, si merece la pena con vibración, cómo usarlo, qué lubricante y cómo limpiarlo, con modelos en stock.
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Qué talla, material y tipo de base elegir para tu primer plug anal, si merece la pena con vibración, cómo usarlo, qué lubricante y cómo limpiarlo, con modelos en stock.
El plug anal es, para mucha gente, la mejor puerta de entrada al juego anal. A diferencia de un dildo, no está pensado para entrar y salir, sino para quedarse colocado mientras haces otras cosas: masturbarte, tener sexo en pareja o simplemente acostumbrarte a la sensación. Pero entre tallas, materiales, bases y modelos con vibración, elegir el primero puede despistar. En esta guía te explicamos qué mirar, con modelos reales que tenemos en stock, precios con IVA y envío discreto.
Un plug tiene cuatro partes: una punta fina para entrar con facilidad, un cuerpo que se ensancha poco a poco, un cuello estrecho donde el esfínter se cierra y lo sujeta, y una base que queda por fuera. Esa forma hace que, una vez dentro, se mantenga en su sitio sin esfuerzo.
La sensación principal es de plenitud. En el cuerpo masculino puede presionar la zona de la próstata; en el femenino, combinado con la penetración vaginal o con un vibrador de clítoris, intensifica mucho el orgasmo. Y para quien quiere probar otras prácticas anales más adelante, es una forma tranquila de ir acostumbrando el cuerpo.
El error más habitual es mirar los centímetros de largo. Lo que de verdad marca si un plug es cómodo es el diámetro máximo, es decir, la parte más ancha que tiene que pasar por el esfínter. Como orientación para un primer plug:
Ojo: las tallas S, M y L no son iguales entre marcas, así que lee siempre las medidas de la ficha. Si no tienes ninguna referencia, un set de tres tallas es la compra más inteligente: empiezas con el pequeño y pasas al siguiente cuando te sientas preparado, sin prisa.
El recto puede «absorber» objetos hacia dentro, por eso todo lo que se introduzca por vía anal debe tener una base más ancha que el cuerpo. No es un detalle estético: es lo que evita un susto y una visita a urgencias. Dentro de los plugs con base, hay varios tipos:
Fíjate también en el cuello: cuanto más estrecho, más estable y cómodo se queda el plug una vez colocado.
Para un primer contacto, un plug sencillo es más que suficiente. Pero si ya sabes que te gusta la sensación, la vibración añade otra dimensión, sobre todo para estimular la próstata o para notar las vibraciones durante el sexo en pareja. Algunos consejos:
Una regla de oro: el dolor es una señal para parar. Una ligera sensación de presión es normal; el dolor, no.
El ano no se lubrica de forma natural, así que el lubricante no es opcional. Lo ideal es un lubricante anal de base agua, algo más espeso que uno normal, o un híbrido, que dura más sin estropear la silicona. El de silicona pura es perfecto con plugs de metal o cristal, pero no con plugs de silicona. Y evita los productos que adormecen la zona: si no notas molestias, tampoco te enteras de que algo va mal. Te lo explicamos todo en la guía de tipos de lubricante.
Si quieres ver otros juguetes anales, consulta nuestra guía de juguetes anales para principiantes o la de dildos anales, o explora directamente la categoría Anal.
Como orientación, un primer plug va bien con un diámetro máximo de 2,5–3 cm y entre 6 y 10 cm de longitud, con la punta redondeada. Fíjate en el diámetro más que en el largo. Si no sabes tu talla, un set de tres tamaños te permite ir subiendo poco a poco. Ver plugs y juguetes anales.
Las primeras veces, unos 10–15 minutos. Con la práctica puedes alargarlo, pero sácalo siempre que notes molestias o dolor. Un plug con base en T o en ancla es el más cómodo para llevarlo más rato.
Un lubricante anal de base agua o un híbrido. El de silicona pura puede estropear la superficie de los juguetes de silicona; resérvalo para plugs de metal o cristal. Más detalles en la guía de tipos de lubricante.
Para empezar, la silicona es más suave y algo flexible. El metal es rígido, pesa un poco más, admite cualquier lubricante y se limpia muy fácilmente. Lo importante en ambos casos es que tenga una base ancha y un cuello estrecho.
Antes y después de cada uso, con agua tibia y jabón neutro o un limpiador de juguetes. Sécalo bien y guárdalo por separado. No lo pases del ano a la vagina sin lavarlo o cambiar de preservativo.
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